El Ferrocarril fantasma Cervera-Guissona, la Via verde olvidada



Siempre había oido hablar del "Camí del tren" y ahí se quedaba la cosa.....
Sabía que a finales del siglo XIX y principios del XX, se pretendió construir una linea de tren que enlazara los pueblos de Lérida de Cervera con Guissona y algunos dicen hasta Ponts pero existe muy poca información acerca del proyecto y ha sido un laborioso trabajo de investigación a pie por La Segarra, contando con la inestimable ayuda de los mayores del lugar.







La linea de tren nacía en Cervera, pasando por Les Oluges, Castellnou, La Prenyanosa, Tarroja de Segarra, Sedó, Torrefeta, Bellveí y Guissona.










Los trabajos de rebajes, taludes y recorrido fueron avanzando a buen ritmo, se construyeron puentes y hasta un pequeño tunel y finalmente se colocaron las traviesas y los railes, pero jamás un tren pasó, ya llegado el trazado a Guissona se abandonó el proyecto y con él, todo el recorrido, aprovechando las traviesas y railes durante la Guerra Civil y rellenando con el paso del tiempo los taludes para volver a unir campos de cereal que un dia fueron divididos.





Este no fué el único proyecto de ferrocarril que se abandonó, tambien estaba el Cervera-Agramunt, en parte empezado a construir aunque no constan vestigios, que despues enlazaría con Artesa de Segre y Ponts y desde allí se dirigia a La Seu d'Urgell, ciudad que desde siempre ha esperado el tren que nunca llegó

Actualmente podemos disfrutar de buena parte del trazado del Cervera-Guissona, se ha llegado a comentar en fomentarlo como Via Verde, la cual cosa no sería un mal final, siempre pensando en que un dia debió pasar el tren y en aquellos hombres que a pico y pala trazaron suaves curvas y rectos trazados y la ilusión truncada de aquellos pueblos que mejor dicho se quedaron esperando el tren.

Si podeís, os recomiendo visitarlo in situ, ya sea a pie o en bicicleta, es una experiencia muy agradecida.

La Obra de Fluvià: El palacio inacabado



Nos trasladamos a los inicios del siglo XVI, el Obispo de la Seu d'Urgell, con un obispado en pleno auge pretendía construir un sinuoso palacio dentro de su territorio en una zona benevola con clima invernal y rica en agua.

En el 1505 se inician la obras de lo que pretendia ser uno de los palacios episcopales más importantes de la península.

El proyecto, era de planta baja y dos plantas, lleno de imponencia y sinuosidad, de estilo gótico y que a la vez hiciera la función de construcción defensiva.
Solo se construyó la primera planta y misteriosamente se pararon las obras en el 1514, nueve años despues de haber comenzado.

En la "Guerra del Francés" se uso de fuerte por parte de los franceses y aún podemos observar en sus paredes restos de los proyectiles y de las modificaciones que hicieron con el fín de fortificarlo.

En nuestros dias, sigue abandonado a su suerte, y ya con más de500 años desde sus inicio de construcción, le persigue una lenta y decadente agonía escenificada por la triste imagen de restos de cascotes de obras recientes, volcados allí en forma de basura, baterías de coche y sobretodo falta de respeto hacia esas piedras, que esperan un respeto por parte de la administración y de nosostros mismos.

Pulsando sobre la imagen, teneis una muestra de lo que queda en pie, que no es poco y donde todavia se aprecía claramente lo que debió ser la "Obra de Fluvià"

El coche del pantano



En mi última visita a Tiurana, desde el lado oeste divisé al otro lado de las aguas una mancha azul que a lo lejos parecía un coche.
Aquella visión me dejó pensando como habia llegado aquel coche allí, era una zona a primera vista despoblada y muy lejos de lo que en su dia fuè el pueblo de Tiurana, aquella impresión me hizo volver a ir............

Con la gran ayuda de mi buen amigo Marc nos endinsamos en una odisea, llegar al "coche azul".
Después de mas de una decepción, al fin conseguimos llegar a buen puerto.

Allí habia habido una gran casa, aún pudimos ver sus ruinas entre las aguas y en lo que en su dia habia sido una era y un pajar estaba este coche, un señor Seat 132, rodeado de bicicletas de la posguerra y herramientas de labranza.
El paisaje a nuestro alrededor era de lo más entristecedor, se me venia a a la cabeza la familia que vivió en aquella casa y que por obligación tuvo que dejar bajo las aguas lo que hasta aquel dia habian sido sus recuerdos...........

Juzgad vosotros mismos!

Actualmente, con el Pantano a pleno rendimiento la casa, el coche y los demás compañeros de viaje volverán a reposar bajo las aguas de un pantano que nunca se llenó en sus totalidad, pero que inundó los recuerdos y una forma de vida de los habitantes de un pueblo.