"Agua de Rubinat": El Agua Milagrosa



Nos trasladamos a finales del siglo XIX.
Rubinat, un pequeño pueblo de la comarca de "La Segarra" en la provincia de Lleida, a caballo entre La Conca de Barberà y el Anoia en las provincias de Barcelona y Tarragona respectivamente nace un proyecto muy ambicioso que a dia de hoy pocos vestigios encontramos.......

En aquella época nace el interés por parte de las autoridades médicas por las practicas del termalismo y por las terapias con Aguas Minero-Medicinales, prosperando así los primeros establecimientos Balnearios para estancias de cura y reposo mediante aguas termales o medicinales y las primeras industrias de embotellamiento y comercialización de aquellas milagrosas en esta época comienza comienza nuestra historia.

El Dr. Llorach como precursor de lo que llegaría a ser el proyecto, adquiere los derechos de explotación de un manantial de agua sulfurosa y pudulenta en el llamado “Torrent Salat” (Torrente Salado) que a dia de hoy aún vemos aflorar por el cauce del torrente y que cualquier ser racional no tendría ninguna voluntad de saciar su sed por mucho que lo estuviera con ese agua como podreis comprobar en las fotografías, creando la “Sociedad Explotadora de las Aguas Minerales Rubinat - Llorach” que llegaría a ser una de las aguas purgantes más populares de la época hasta bien entrado el siglo XX.

Tras una amplia y refinada campaña de publicidad como podemos apreciar si echamos un vistazo por la Hemeroteca de la Vanguardia, funda en el mismo manantial una efímera industria del agua y una moderna planta embotelladora para distribuir las aguas de su inagotable manantial al resto del mundo.

Poco a poco las virtudes del “Agua de Rubinat - Llorach” o de "Rubinat - Condal" segun la época, van cruzando fronteras y llegan a hacerse famosas hasta en los Estados Unidos y en Sudamérica, cosa que podemos apreciar en un Diario Medico de Philadelphia de finales del siglo XIX.
Tambien en París y en el resto de las capitales europeas el “Agua de Rubinat” pasa de boca en boca entre la burguesía y las clases altas, como si de un remedio milagroso para curar enfermedades se tratase.
Tuvo muchas disputas y muchas imitaciones, pero el Dr, Llorach, como si de una conocida marca de refrescos a modo de comparación se tratase, nunca acepto imitaciones y en mil litigios se adentró y con miles analíticas siempre demostró la genuina e inimitable agua de Rubinat ante las competidoras.

El imperio crecia y si equilatáramos el precio de las acciones de la compañía de tan vigorosa agua a dia de hoy, podríamos compararla con muchísimas petroleras.

Los Llorach, se hicieron un sitio dentro de la burguesía Barcelonesa de los años 20, construyeron una imponente mansión modernista diseñada por el arquitecto Domenech i Muntaner en el Eixample Barcelonés, a dia de hoy desaparecida tras la Guerra Civil y de botellas, haberlas las hay, en manos de codiciosos coleccionistas, muchas fuera de europa y como una pieza única.

Tras los años 30, el declive de los purgantes por parte de la sociedad médica, fue condenando a las mismas a una lenta agonía, que tambien afectó a el “Agua de Rubinat”, ya ni por mucha publicidad que se le diese al inagotable manantial de riqueza y salud, las cuentas no eran las mismas y la Guerra Civil y la posguerra condenaron a disolver la compañia el 2 de diciembre de 1943 y se acabó de olvidar aquel sueño que en aquellos dias llegó a dar a conocer un pueblo casi desconocido a nivel mundial: RUBINAT

A dia de hoy, poca cosa nos queda del sueño del DR. Llorach, cuatro paredes olvidadas, los restos de “La torre del Francés”, una mansión modernista, apartada del complejo y que preserva el pozo principal del manantial como si de una caja fuerte se tratase. Los restos de la planta embotelladora y los edificios anexos y, como no el agua que como antes de aquella época vuelve a fluir por el Torrent Salat haciendonos recordar una moraleja:

“Lo que es del agua, el agua se lo lleva”