Aldea Inhóspita


Hacía ya tiempo que tenía pensado acercarme a esta aldea y, aprovechando una de las pocas mañanas de sol que nos ofrece Diciembre en este altiplano, acostumbrados a que el frio, el hielo y la niebla nos acompañen hasta bien entrada la primavera, cogí el trípode y la cámara rumbo a esta aldea inhóspita.

Situada en un enclave privilegiado, el caminante no llega a hacerse a la idea de como un lugar así puede acabar en el más absoluto abandono. En época de carreteros, fue un importante cruce de caminos como bien nos muestra su decapitada cruz de término, pero a fecha de hoy, apartada de las principales carreteras solo nos muestra que el progreso no la acompañó precisamente.

Su construcción no es para nada sencilla, algunas fechas nos demuestran que a primerías del siglo pasado fue ampliada con gusto. Algunos detalles aún presentes en sus interiores nos muestran que sus habitantes se llegaron a premitir algún que otro lujo.

Es triste ver como otros visitantes se han echo acopio de los ornamentos, y como siempre digo, eso me da aún mas convicción de no dar la ubicación de los lugares que visitamos.

Como podemos apreciar, esta aldea llegó a tener electricidad, es curioso ver como aparte de los interruptores de la iluminación, en las casas solo había un enchufe y para ellos seguramente el más importante, normalmente situado en la cocina muy cerca de la chimenea al lado de un a pequeña estanteria: el de la Radio.
Cuantas novelas junto a la lumbre, noticias y partidos de futbol los domingos a la tarde debió irradiar este hueco ahora vacio.

Sus habitantes, tambien se adaptaron a las nuevas necesidades, es curioso ver como colocaron en un balcón algo actualmente indispensable: el retrete.

Seguimos observando sus olvidados muros y encontramos detalles que nos hacen pensar que aquellas piedras debieron ser en el medievo un enclave importante, entre ellas observamos un patio porchado digno de ser preservado.

O útiles de piedra u ornamentos de madera situados en estancias en las que que no tienen sentido, deducimos que con el paso del tiempo fueron adaptadas a otros usos.

Pero como siempre ya es costumbre en los lugares que os mostramos, la madre naturaleza se hace dueña de lo que un dia se le arrebató, el olvido la hace fuerte........




Nos despedimos, se nos hace tarde, nosotros nos vamos pero allí sigue y seguirá.....
La Aldea Inhóspita.


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